Ahora

Te miro,
la Luna se muere en aquel arroyo
donde te besé, me besaste.
Donde tu mano se adueñó
de mis caricias,
y mi boca sólo tus letras recita.
Ahora el viento es brisa,
la mañana trae canto de zorzales,
Te amo,
Como ama el cocuyo la noche,
Como el río la piedra.
Y en tu cauce de hierba madura
Me desplomo,
Me suicido en el delirio de tus brazos.
Y en cada mechón de tu pelo
Nado,
Como nada el gorrión
en la fuente del patio,
Me sumerjo,
en tu desnudez santa
lavo mis pecados.
Y con tus ojos misericordiosos
Me gritas,
Grito de silencio y locura,
Grito de pasión ahogadora,
Grito de desenfreno naciente.
Ahora,
Que mi almohada
es tumba de tu rostro,
Me duermo, 
Cierro los ojos a la noche,
A la desidia de tu ausencia.
Sueño,
Que mañana te aparezcas,
Como estas letras del infierno,
Que hacen que estos huesos tiemblen
De lo que alguna vez fueron míos,
De lo que alguna vez fue este hombre
Que te ama hasta el delirio.

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